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Julio se empieza a despedir. El calor empieza a apretar, parece que viene una ola de calor, los días parecen que no terminan, y, casi sin darnos cuenta, estamos en el meridiano de este 2026.

Es un buen momento para parar unos minutos, y analizar los datos acumulados hasta la fecha. Cosa que me encanta.

Quien me conoce sabe que tengo cierta obsesión por los números. No porque lo expliquen todo, sino porque no suelen mentir. Detrás de cada uno de ellos, hay tiempo, dedicación, constancia, decisiones que algunas son más fáciles de tomar que otras, pero sobre todo personas y una forma de entender nuestro negocio. Y este año,parece que los números empiezan a darnos la razón en lo que se había proyectado a finales del 2025. Hasta el momento queda así:

Un 30% más de facturación respecto al mismo mes del año pasado.

Un 20% más de crecimiento que en el mismo periodo del ejercicio anterior.

Pero, curiosamente, lo que más me ilusiona no aparece reflejado en estas métricas. Y esto tiene que ver con las personas, que son las que están detrás de cada cifra.

Cada semana se incorporan personas con ganas de construir algo propio. Personas que entienden que esto no va de tener horarios, sino de pensar como empresarios. Que hacen preguntas, que escuchan, que aprenden y que salen al mercado con humildad, pero también con una ambición sana y enorme. Personas que tienen hambre de crecer y que saben que hay otra manera de hacer las cosas y de poder vivir sus propias vidas. Y eso tiene un efecto contagioso. Las energías cambian, incluso las conversaciones cambian.

Lo mejor de todo es que muchos de estos profesionales todavía están dando sus primeros pasos. Aún están aprendiendo el oficio, como solemos decir equivocándose y afilando el hacha, construyendo su negocio y descubriendo todo su verdadero potencial. Sin embargo, las previsiones hablan por sí solas: algunos de ellos ya proyectan una facturación cercana a los 40.000 € de aquí a final de año. ¿ Crees que esto es casualidad? Personalmente creo que no.

Cuando reúnes actitud, formación, acompañamiento y una cultura donde cada uno entiende que el resultado depende de sí mismo, las probabilidades de éxito aumentan muchísimo.

Siempre he pensado que las empresas no crecen porque sí. Crecen porque consiguen atraer personas que elevan el nivel de todos los que ya estaban. Unos apoyan a otros. Y esto es mágico.

Todavía queda medio año por delante. Quedan operaciones por cerrar,acciones que realizar, objetivos por superar y mucho trabajo por hacer. Pero si algo me enseñan estos primeros siete meses es que vamos en la dirección correcta. Y, como ocurre siempre, el mejor dato no será el cierre de diciembre.

Será mirar atrás y comprobar cuántas personas han crecido con nosotros mientras hacíamos crecer el proyecto. Y tú, ¿ te animas a formar parte de esto? Haz click aquí abajo.

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