Hay una verdad incómoda que en otros sectores cuesta aceptar, pero en el nuestro es evidente desde el primer día: aquí no ganan los mejores currículums, ganan las mejores personas. Y no, no es una frase bonita para quedar bien en LinkedIn. Para mí es la realidad, me lo dice la experiencia. .Cada vez que alguien se sienta conmigo en una primera entrevista e incluso en la presentación de carrera , aparece la misma pregunta: “Antonio, ¿qué tiene que tener alguien para encajar en este sector?, ¿ Cuál es el secreto ?”

Mi respuesta es siempre directa: el conocimiento se entrena,se aprende, pero la actitud y los valores se tienen… o no se tienen. Tienes que ser buena persona, les digo.

Porque vender una vivienda no es vender un producto. Es entrar en la vida de alguien en un momento importante. A veces ilusionante… otras veces delicado e incluso complicado. Y tienes que saber comportarte y entender cada fase del proceso de las personas con las que vas a itrabajar.

Aquí no buscamos “comerciales”, o al Top vendedor de turno, o al agente del millón de Euros.. Buscamos algo mucho más escaso:personas capaces de conectar, con sus compañeros, con sus clientes. Con las historias que hay detrás de cada puerta, de cada persona.

Hace poco hablé con una chica de 23 años. Y, en parte, este artículo nace de esa conversación. Me dijo algo que lo traía de serie, no lo había aprendido simplemente lo hacía de manera natural.

“Sé leer a la gente. No sé explicarlo, pero suelo entender cómo son solo con verlos.”

Mi respuesta fue inmediata: “Eso no se enseña. Eso es oro. Tienes la intuición muy desarrollada.”

Esa intuición será la que le diga con quién merece la pena trabajar y con quién no. La que le ayudará a tomar decisiones cuando no haya datos suficientes. La que marcará la diferencia cuando todo parezca igual. Porque en este negocio puedes aprender procesos, técnicas, argumentarios… pero entender a una persona sin que hable demasiado es otro nivel.

Cuando me siento con alguien, no miro primero su experiencia. Miro cómo es. Qué le mueve. Qué busca en la vida. Y, casi siempre, hay tres cosas que observo con atención:

1. Capacidad de escucha

Vivimos en un mundo donde todo el mundo habla… pero pocos escuchan. El agente que destaca no es el que más dice, es el que sabe parar para entender lo que no se está diciendo. Ahí es donde ocurre la magia.

2. Resiliencia y honestidad

El inmobiliario no es una línea recta. Es más bien una montaña rusa… sin cinturón de seguridad.Por eso busco personas que:

  • No se derrumben en los días difíciles
  • No se disfracen en los días buenos

Porque a largo plazo,la confianza siempre gana al talento mal gestionado.

3. Hambre de aprender

Hay algo que tengo claro: el día que crees que ya sabes suficiente… empiezas a desaparecer. Formación, eventos, networking… no son extras, son el oxígeno de esta profesión.

El que tiene curiosidad crece.
El que no, se queda.

Aquí no vienes a encajar, vienes a crecer

No busco sumar gente por sumar. Busco construir un equipo donde:

  • Se respire ambición sana
  • Se comparta conocimiento
  • Y donde cada persona sienta que no está sola

Porque sí, detrás hay una marca internacional… pero delante hay algo mucho más importante:
personas que se preocupan por los otros.

Si estás cansado de procesos fríos, de entrevistas que parecen interrogatorios y de trabajos donde eres un número… este sector puede ser un punto de inflexión. Pero no es para cualquiera. Es para quienes entienden que esto no va de vender casas, va de acompañar decisiones de vida. Si algo de lo que has leído conecta contigo, no lo dejes en una reflexión más.

Te haré una sólo pregunta, muy sencilla: ¿encaja esto contigo que has leído contigo… o no? Porque cuando eres de verdad… se nota.Y cuando se nota… funciona.

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